Los padres de la Iglesia y su importancia


Por: J. A. Tellessan.


Los protestantes afirman que solo la Biblia es el fundamento de la verdad, que nada fuera de la Biblia es autoritativo, pero esta es una afirmación contraria a la fe de la Iglesia primitiva y si lees la publicación completa entenderás por qué.

Para empezar, la Biblia no existió sino hasta el siglo IV. Antes de eso solo existía el Antiguo Testamento y muchos libros dispersos por aquí y por allá cuya canonicidad no estaba asegurada. Entonces, si la Biblia como colección de 73 libros inspirados, Palabra de Dios, comenzó a existir en el siglo IV, ¿cómo hicieron los primeros cristianos? ¿Cuál era el fundamento de la verdad si no existía la Biblia? La respuesta la hallamos en los apóstoles.

Jesús les dijo a los apóstoles: "El que los escucha a ustedes a mí me escucha" (Lucas 10,16), así que el fundamento de la verdad eran los apóstoles. Todo lo que salía de la boca de los apóstoles era como pronunciado por Jesús mismo. De allí que los apóstoles sean tan importantes para la Iglesia. Pero, muertos los apóstoles, ¿se acabó el fundamento? Recuerden, los apóstoles murieron en el siglo I y no fue sino hasta el siglo IV cuando tuvimos la Biblia. ¿Cuál era, pues, el fundamento de la verdad en los siglos II, III y IV? La respuesta es: Los sucesores de los apóstoles.

La Biblia nos narra cómo los apóstoles dejaron sucesores para la continuación de la obra realizada por Cristo (Hechos 1,12-26; Hechos 14,23; 1 Timoteo 4,14; 2 Timoteo 1,6; Tito 1,5). Estos sucesores recibieron de los apóstoles la Palabra de Dios y fueron los encargados de, a su vez, hacer lo mismo que los apóstoles: preservarla íntegramente y predicarla fervientemente). Por lo que esta predicación apostólica, llamada TRADICIÓN APOSTÓLICA, es el verdadero fundamento de la verdad, hallado únicamente en la única Iglesia fundada por Jesucristo. Por tal motivo la Biblia menciona, sin lugar a dudas, que la Iglesia es la columna y el fundamento de la verdad (1 Timoteo 3,15).

Ahora bien, ¿dónde hallamos este fundamento? ¿Cómo saber cuál es la predicación recibida de los apóstoles, en una era en la que no existía aún la Biblia? La respuesta es: en los Padres de la Iglesia.

Los padres de la Iglesia, son aquellos sucesores directos o indirectos de los apóstoles, quienes recibieron la fe de ellos, sus maestros. Por lo que, si surgía una duda respecto a alguna doctrina, ellos con toda seguridad pudieron preguntar directamente a sus maestros sobre el verdadero sentido de la fe que recibían. Recordemos que ni Jesús ni la gran mayoría de los apóstoles escribió nada, por lo que, si nos atenemos a una visión meramente escritural, su predicación hubiera quedado en el olvido. Pero contrario a lo que pudo haber sido, la fe permaneció intacta y fue transmitida de generación en generación por los sucesores de los apóstoles, y de esta fe los padres de la Iglesia son testigos fieles.

Así pues, si bien los apóstoles no nos dejaron más que apenas unos pocos escritos, los padres de la Iglesia SÍ NOS DEJARON MUCHOS ESCRITOS, frente a las problemáticas y controversias que surgían en la Iglesia en los primeros siglos. En estos escritos, leídos en su totalidad y conjunto, hallamos el fundamento de la ortodoxia, esto es, de la verdadera fe recibida de los apóstoles. Por eso son sumamente importantes los padres de la Iglesia.

Recordemos, Jesús les dijo a los apóstoles que todo el que los escuchara a ellos, escuchaba a Jesús mismo. Y como lo que salía de la boca de los apóstoles era la Palabra de Dios, vale decir igualmente que todo lo que salía de la boca de los sucesores de los apóstoles, es igualmente palabra de Dios, la voz de Jesús resonando a través de los apóstoles y sus sucesores. Por tal motivo, en una era en la que no existía la Biblia, el testimonio de los Padres de la Iglesia nos muestra cuál era la verdadera fe de la Iglesia.

Ahora bien, esto nos deja una reflexión muy importante. 

1. Si la Biblia no existió siempre, sino a partir del siglo IV, es evidente que ella no es el fundamento.

2. Si el fundamento lo hallamos en la Tradición Apostólica, de la cual los padres de la Iglesia son fieles testigos, entonces los escritos de estos primeros cristianos son sumamente importantes para conocer la verdad.

3. Solo aquella Iglesia que en la actualidad crea lo mismo que creyeron estos primeros cristianos depositarios de la verdad, puede llamarse realmente cristiana, verdadera Iglesia de Cristo. Por lo que conviene preguntarnos qué creen nuestras iglesias respecto de lo que creían los padres de la Iglesia.

Conviene contrastar nuestra fe con la fe de los primeros cristianos. ¿Creían ellos en la Sola Scriptura? Evidentemente no, pues la Biblia no existía. Partiendo de allí, podremos tener un análisis más objetivo.

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